
La mirada vacilante de Vicente, hizo pensar a Elena que sería la última vez que lo vería.
Él camino de espaldas y siguió la misma dirección curva de la calle que hacía que su figura desapareciera pausadamente pero muy presurosa para ella. Que estúpida conversación había sido la última. "Te odio", ¿cómo se puede odiar a alguien que amas? eso era lo que Elena no comprendía. La mezcla sin sabor de ambos sentimientos le destruía la mente en pensamientos y el corazón en pena. Quién se creía él para preferir su carrera antes que estar con ella. Todo futuro construido era una idiotez ya. Es difícil de comprender que los estudios de medicina en Cuba sean prioridad para él en vez de compartir lo que dure la vida de los dos juntos.
Elena se dio vuelta y caminó hacía la parada de la micro, que sabía bien cuanto iba a demorar en pasar... toda una vida… eso era lo que duraría su espera, si alguna vez Vicente regresaba a su lado después de largos años de estudio.
No es que tampoco fuera un secreto, pero Vicente tampoco era un desalmado que no pensara en ella como su fuente de energía para todos los días, desde que se dormía a veces en su cama, solo, o cuando se acostaba con ella simplemente a sentir el olor de la piel de Elena.
Ya con un pie en la micro, lo que fue una espera de 10 minutos, la figura de Vicente corriendo le devolvió el alma a su cuerpo, el tirón hacia debajo de los brazos de él, le regreso la pasión, la micro en marcha sin ella arriba, la regreso a la tierra justo en el momento que Vicente le dijo "ven conmigo a Cuba, nos necesitamos". No siempre cuando se llora es de tristeza, en ese momento Elena, en menos de 10 segundos hizo las maletas en su mente y se embarcó en un beso con Vicente a lo que sería el resto de su vida, donde fuera y como sea, pero con él.

1 comentario:
Muy lindo relato, Elo... sigue creando que me gusta leerte.
No te pierdas :)
Bye!
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